Poco se sabe sobre la infancia de Gardel, sabemos que fue entregado a la planchadora Berta mediante el pago de 3.000 pesos para que se lo llevara lejos, sabemos que Berta lo dejó en Montevideo y embarazada de Romualdo López, se volvió a Francia para tener a su hijo Charles Romuald.
En este testimonio, Gardel recuerda su paso por la escuelita de la calle Durazno, donde fue fotografiado por encargo solapado de María Lelia, que desesperaba por tener noticias de su hijo arrebatado de bebé.
“En una de sus estadías en Montevideo ya en 1930 o 31, donde Gardel actuaba como fin de fiesta de las actuaciones de la compañía teatral de Morganti, estando con su peña de amigos en el Tupí, a instancias suyas salieron a dar un paseo por el barrio Sur. Según contó el Dr. Cesar L. Gallardo, padre del también cronista deportivo Juan Gallardo, Gardel le confesó haber ido a una “escuelita de por acá” que no pudieron ubicar y que ese barrio le traía muchos recuerdos. Sin duda ese barrio dejó en el cantor imborrables recuerdos. Tal vez su mejor homenaje fue su magistral interpretación del tango de los autores uruguayos Román Machado y Arturo Senez “Isla de Flores”. Su “Isla de Flores, tan angostita, mi callecita costa del mar”. La callecita de sus “primeros principios” Ya en Buenos Aires y al “cuidado” de Berthe, Carlitos vagabundea por el barrio del Abasto y lleva una vida de abandono , carente de cariño familiar. Son numerosas las referencias acerca de sus permanentes escapadas del control de Berthe y de su forma de vida ,cayendo con frecuencia en actos delictivos de escasa entidad. Esa situación de semi abandono se sucede hasta que en 1898 se escapa al Uruguay, seguramente en busca de la ayuda o el reconocimiento de su familia biológica.”Tags: Montevideo, María Lelia, Berta Gardes